Cuando la naturaleza se torna la mejor escuela

Esta semana hemos querido aprovechar el buen tiempo que todavía nos dejaba el verano para salir a pasear por el pueblo, saludar a lxs vecinxs y respirar el aire puro y el silencio que la Sierra de Espadán nos ofrece. ¡No sabéis lo bien que lo hemos pasado! Es increible la de conversaciones y aprendizajes que da un "simple" paseo por las calles en las que jugamos. 

No teníamos planificado donde íbamos a ir; decidíamos sobre la marcha. Sheila quería que pasaramos por su casa, Irene que fuéramos a la carnicera y el horno y Guille sólo pensaba en llevarnos hasta la huerta de su padre para enseñarnos todo lo que allí tenia. Cualquiera de los 3 planes hubiera sido perfecto, pero tuvimos que ponernos de acuerdo. Al final, optamos por bajar al río para visitar el lavadero y, como nos venía de paso, saludar a la carnicera. El camino nos deparó multitud de aprendizajes: aprovechamos para "leer" o conocer el nombre de las calles, identificar los números y las letras de las matrículas, contábamos las líneas blancas de los pasos de cebra, cruzábamos la carretera mirando bien que no viniera ningún coche, dábamos los buenos días a lxs vecinxs que nos encontrábamos, hablábamos de lo bonito y tranquilo que es nuestro pueblo y lo grande que se "hace" "en toros", cuando se llena de gente y de niños y nos divertimos muchísimo o seguíamos huellas de algún misterioso duendecillo de 4 patas que nos llevaban hasta una puerta que, curiosamente, tenia un 8 y un 1. Y era curioso porqué Irene nos contó que cuando estuvo en Cantabria, vió que en una casa que tenía estos dos números ponía: "Aquí vive un ladrón". Decidimos que seguiriamos investigando...



 Y con estas conversaciones, llegamos al rio. ¡Qué entorno más bonito! No imagináis la tranquilidad, paz y serenidad que da, a lxs pequeñxs (y no tan pequeñxs), este lugar. No hay mejor libro que perderse en sus senderos, sentarse en sus rocas y adivinar cuántos peces nadan en sus aguas, de qué colores se intuyen, cuánto tarda en llegar una hoja echada desde lo alto del puente, pensar si se la llevará la corriente o preferirá convertirse en la casa de alguna ranita, saltar "sin manos" la pequeña charca que baja al riachuelo, descubrir un "pozuelo secreto", encontrar nueces en el campo de Martín y sentarse a probarlas bajo el inmenso nogal que las ve nacer. Creerme, no hay mesa, silla, juguete, pizarra, etc. que pueda sustituir todo esto.

Además, la mañana aún nos deparaba una gratísima sorpresa.
Mientras almorzábamos y jugábamos en la era con "lxs mayores", ha aparecido un perrito precioso que ha querido compartir juegos con nosotrxs. Segun ellxs mismxs, ha sido el "mejor defensa de lo que llevamos de curso". Esto, amigxs, no ocurre en los patios de asfalto que, tristemente, coronan nuestras escuelas.
Disfrutar de las fotos como nosotrxs lo hemos hecho de la ruta:
¡Hemos descubierto un pozuelo!

¿Para qué vamos a ir por las escaleras si podemos saltar?

¡Yo también salto!

- Guille: ¿Qué haces Irene?
- Irene: Pues cascando la nuez, ¿no lo ves?
- Guille: Espera que te busque una piedra que lo harás mejor
- Rocio: 💓

Buscando la piedra para cascar la nuez

- Guille: Viene alguién, profe
- Irene: ¿Y que más da? Las estamos cogiendo del suelo

Buscando nueces para jugar en clase

"Rocio, ¡he encontrado por lo menos 11!"

¿Qué hoja llegará primero? ¿Y la última? ¿Por qué algunas
van más rápido que otras?





Todo esto es lo que nos hemos traído del rio. 

Comentarios

Entradas populares