Leemos y escribimos sin darnos cuenta...

En esta entrada va haber más que palabras...
Aunque quién me conoce sabe lo retincente que soy a sentar a lxs peques en un mesa (y menos para "obligarles" a crecer mucho antes de lo natural), hay veces que una tiene que, medio esconder sus principios, y sacarle punta a aquello que menos le agrada. Y a veces, también a veces, hay momentos de estos que yo escondería en un cajón, que resultan experiencias agradables, divertidas, atractivas, interesantes, absorventes, etc. Por tanto, no puedo ni debo renegar de estas oportunidades. 

Veréis, a continuación, algunas de las experiencias que estamos compartiendo estas semanas entorno a la lectoescritura. Todas ellas, tienen una preparación previa que suponen una gran actividad por parte de mis peques. Por ello, en ninguna de ellas importa el resultado, sinó el proceso. De hecho, afirman lxs más importantes y conocidos neurociéntificxs y lxs más expertxs maestrxs que la lectura y, por ende, la escritura, no deberían ser materia o ámbito de enseñanza hasta los 7 años de edad, que es cuando el cerebro podria estar ya preparado para ello. Evidentemente, hay niñxs que con 3 ya pueden aprender; pero no es el caso de la gran mayoría. Dice David Bueno que: "leer es muy bestia para el cerebro. Exige mucho (...) e implica tener a punto la maduración. No que haya madurado, pero que pueda empezar a madurar la zona de abstracción del cerebro. El problema es forzar la másquina más allá de sus límites. Si tu obligas a unx niñx de 5 años a leer y su cerebro no ha madurado, no aprenderá a leer. La única cosa que conseguiremos es que asocie leer con una incomidad. Me obligan a hacer una cosa y yo solo veo palos que se mueven....". (https://aprendemosjuntos.elpais.com/ca/especial/la-intel%C2%B7ligencia-ve-de-serie-o-sentrena-david-bueno/)

Os dejo más aportaciones:
"Cada vez vemos más en las aulas, niños que por tener 5 años y estar en Educación Infantil se ven obligados a crecer más rápido de lo que se merecen.
Hay cosas que simplemente han de cocerse a fuego lento para que el resultado sea el esperado y sea un proceso natural y con calma.
La presión, evidentemente desmotiva, y lo que no motiva es muy difícil de aprender significativamente. Bien dice Francisco Mora, ¨Solo se puede aprender aquello que se ama¨ [3].
Y es que, de hecho, no solo se presiona para acelerar un proceso, sino que además se está utilizando un tiempo precioso, para enseñar destrezas para las que todavía no están neurológicamente maduros, cuando existen otros aprendizajes para los que sí lo están y sin embargo se ven relegados a un segundo o tercer plano como son los valores, autonomía, autoconocimiento, gestión de las emociones, juego, exploración, etc. [1].
Esto no quiere decir que no podamos llevar las letras a las clases de Educación Infantil, todo lo contrario. Las letras y los números tienen que estar presentes en las aulas, lo que tenemos que hacer es cuidar quizás el modo". http://www.hablemosdeneurociencia.com/estan-preparados-los-ninos-leer-escribir-los-6-anos/ 

Y ahora sí, veamos lo que mis super peques hacen con las letras o palabras que van apareciendo en nuestra aula... Esto es solo una pequeña muestra,deseo que os guste!


 Respetamos turnos, decidimos posiciones, elegimos con libertad por donde empezar y cuando terminar, cogemos un pincel, lo bañamos en agua y.... ¡MAGIA! Las letras a van desapareciendo de la pizarra!




 Buscamos en folletos palabras que tengan la letra secreta de la semana. En este caso seguía siendo la A. Cuando la encontramos, la recortamos y pegamos en nuestra "fichita de plastilina".



 Nuestros colores necesitaban, urgentemente, que les sacaramos punta. ¿Qué hicimos? Dedicar un buen rato a esta divertida actividad (les apasiona muchísimo ver como girando el lápiz de color consiguen que salga "algo" de dentro), trituramos bien los restos de punta y...




¡Perfecto! Ya teníamos un material chulo, chulo para repasar la grafía de la letra secreta!



 Pero la cosa no acaba aquí... y si en vez de un lápiz o un color, ¿utilizamos bastoncitos de algodón para escribir palabras que tengan la e? Experimentar mola muchísimo. (Como veréis, no corrijo las faltas... ¡estan soltándose a escribir! tienen que hacerlo con naturalidad y sin ser sugestionados por ello)



Una de las propuesta de lectoescritura que he preparado para el proyecto de los toros, es una "baraja" de vocabulario. Son palabras que van saliendo a lo largo de la unidad. No se si se apreciará bién. En cada una de ellas aparece el dibujo que se corresponde con la palabra, la palabra en mayúscula con un espacio debajo para escribirla "solitxs" y luego la palabra en minúscula para ser repasada. Como estan plastificadas, las escriben y borran tantas veces como desean.
   He de decir que aproveché para presentarles este recurso en un momento (de tantos que tenemos durante la jornada) de juego libre. Las dejé encima de su mesa, con los rotuladores y trapitos necesarios, les expliqué que tenían otra opción para experimentar si querían pero que no era, ni mucho menos, obligatorio. Si les apetecía ir, podían hacerlo; sinó, no. No hay más... Y este fue el resultado...



 Guille fue el primero en sentarse; le encantan los toros y sólo quiere descubrir más cosas de ellos. Tiene 4 años, reconoce todas las letras pero, obviamente, algunas todavía no las sabe escribir... Pues bueno.... ¡hizo el sólo todas las palabras de vocabulario las veces que quiso y, además, repasó todas las minúsculas! Estaba muy contento y yo más de verlo disfrutar.

Sheila es  otra super campeona. Escribió todas las palabras, también, pero TODAS las repitió con TODOS los colores que teníamos... No se cansaba. Y además, cuando quería buscar alguna, ya no se fijaba en el dibujo, iba interiorizando la palabra y era capaz de reconocerla.





















 A Irene le costó más acercarse, pero cuando vió el asombro de sus compañerxs, no se alejó ni un segundo de la mesa. Como Sheila, se hartó de escribir y borrar todas las palabras mil veces para repetir con mil colores. Al final, reconocer el vocabulario escrito estaba siendo "pan comido".



 En otra entrada, me centraré en algunos de los experimentos que hacemos en clase. Son de mancharse mucho, pringarse, disfrutar, reir y no preocuparse por tiempos ni ritmos. Uno de estos fue el de preparar pasta de .... (cada uno como quisiera llamarla) con arena y pintura. Hay quién le añadió agua, hay quién no, algunxs una pizca de pintura y otros medio bote 😱😱. ¿Resultado? Goce máximo y otra manera distinta de empezar a reconocer las grafías... o no.

Al final, como decía, lo importante de todo esto es el proceso y no el resultado. Tienen toda la vida para aprender pero no toda, lamentablemente, para ser niñxs. ¡Qué viva la vida y qué vivan mis peques disfrutones!



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