Me niego a seguir "perdiendo" niñxs por el camino.
Sé que demasiada gente cree que para que un/a niñx aprenda a leer y a escribir hay que enseñarles, explicarles, repetir las letras mil veces, repasar grafías infinitamente, etc. Es cierto, también, que a escribir y a leer se aprende leyendo y escribiendo. Pero esto no quiere decir que esa práctica sea planteada desde una perspectiva descontextualizada, lejana a sus intereses, aburrida, agobiante, cansada...
¿Sabéis lo que es verlos resoplar delante de una ficha? Ver como las manos sostienen sus cabezas, sus ojos dejan de brillar, su esencia se apaga, su identidad se anula... ¿Sabéis como se sienta la que escribe ante eso?... Ya puedes presentar la actividad de la manera más divertida, llamativa, extraordinaria posible, que llega el momento "sentarse a plasmarlo en la ficha (para que no lo olviden, para demostrar que lo saben, para...)" y su infancia se para; y se convierten en esxs mini adultxs que nos empeñamos en construir, en esxs mini adultxs que ya Rousseau, en el Siglo XVIII, denunció, en esos mini adultxs obligadxs a crecer porqué sí, porqué así es la vida y hay que prepararlos para lo que les vendrá. Que empiecen a sufrir ya, que tengan obligaciones pronto no sea cosa que en los 70 u 80 años que les quedan por vivir (como mínimo) no sufran o no adquieran las suficientes responsabilidades que les quiten el sueño, no vaya a ser que vivan su infancia.
Lo siento, pero yo no puedo seguir con esto. NO PUEDO. Me niego a seguir "perdiendo" niñxs por el camino.
Lo sé; lo sé. Sé que no puedo cambiar el mundo yo sola ni en 2 días. Sé que necesito paciencia y muchísimo más bagaje. Que la experiencia curtirá mi personalidad y reforzará mi criterio profesional, lo moldeará. Y que lo mejor que haré hoy por ellxs y por mí, es centrarme en mis 3 pequeñxs tesoros e intentar que sus días en el cole sean lo más enriquecedores y bellos posible, que cuando pasen los años y echen la vista atrás, no se lamenten por no haber podido ser niñxs.
Después de esto, solo me queda reforzar la idea que los tiempos de los peques son demasiado importantes como para querer adelantarse a ellxs; que tienen sus ritmos, sus momentos y en estos, encuentran, ellxs solxs, la oportunidad de leer, escribir, contar y crear. Solo hay que dejarles hacer, y ellxs hacen, nos enseñan, nos asombran, nos dan lecciones. Y entonces yo... me derrito, me siento, reflexiono, sonrío, espero, disfruto, aprendo.
A veces, convierten la clase en una oficina o una farmacia on-line. Se ponen un ratito en los ordenadores y en una hoja en blanco, van anotando "los pedidos".
Evidentemente, es una escritura totalmente espontánea y, quizás para lxs adultxs, carente de sentido. Pero no es así para ellxs, pues estan utilizando el lenguaje como un medio de comunicación.
Por las mañanas cuando llegamos, siempre ponemos música chill out bajita para tener un hilo musical tranquilo y agradable que invite a estar, sentirse y relajarse.
En algunos momentos, prefieren poner canciones que conocen, que les gustan, etc. Por supuesto, pueden hacerlo.
Con mi ayuda (aunque dentro de poco ya no la necesitarán), llegan hasta youtube y, allí, escriben el nombre de la canción o el/la artista que quieren escuchar.
Primero eligen, debaten, se ponen de acuerdo (o no) y, juntxs, se lanzan a escribir... Sí; sin un lápiz, sin una ficha, sin un contenido marcado; escriben, ESCRIBEN y lo hacen ¡¡SOLXS!! Sin ayuda, sin "machaque" y, lo más importante, ¡PORQUÉ QUIEREN!
Esta semana, han cerrado la oficina y han decidido abrir un restaurante. Transforman el aula a su antojo, según sus necesidades, sus antojos.
En la imagen de la derecha, S. escribe el menú en la pizarra porqué quiere que "lxs clientes lo vean antes de entrar y puedan elegir con tiempo."
Aquí, G. hace inventario de la comida que tienen para hoy y lo comparte con sus compañeras. Es importante que lxs camarerxs sepan que "hay cosas que no les quedan y no pueden estar en el menú". Luego, lo reparte por las mesas y asigna a cada silla una comida. Es decir, cuentan, leen, asocian.
El restaurante está a punto de abrir. I. será la encargada de recibir a lxs clientes. Ha cogido la carpeta en la que tengo archivados los papeles importantes del cole 😶😶😶😶😶 para revisar los menús y ofrecerlos a quienes entran por la puerta (no me importa lo de la carpeta. Le he explicado que tiene documentos importantes y que no pueden perderse. Al final de la jornada, la carpeta vuelve a mí impoluta. Confío en ellxs y ellxs lo notan, lo sienten, lo SABEN y no quieren defraudar a quién les tiende la mano).
S. revisará las reservaras a través del "ordenador" y les asignará la mesa correspondiente. Y G. se convertirá en camarero, tomando nota (TOMANDO NOTA) de las preferencias de lxs clientes y cobrando el importe marcado.
No sé en que se tornará el aula mañana. De momento me han pedido libretas de camarerxs, bolsos y monederxs para lxs clientes y teléfonos móviles para atender las "inmensas llamadas" que reciben al día para hacer reservas... ¿Y qué haré? Pues ofrecerles lo que me han pedido para que en su vida en el restaurante no les falte lo que necesiten para desarrollarla. ¿Y cuando se cansen? Pues cambiaré con ellxs, escucharé sus necesidades y ahí estaré, de nuevo, para darles (en la medida de las posibilidades) todo lo que requieran.
Al final, entiendo que ese es mi papel: escuchar, observar, atender, jugar (esta semana he sido una clienta muy fiel) y acompañar desde la distancia, desde el silencio, desde el asombro, desde el amor por ellxs y por la infancia.
¿Sabéis lo que es verlos resoplar delante de una ficha? Ver como las manos sostienen sus cabezas, sus ojos dejan de brillar, su esencia se apaga, su identidad se anula... ¿Sabéis como se sienta la que escribe ante eso?... Ya puedes presentar la actividad de la manera más divertida, llamativa, extraordinaria posible, que llega el momento "sentarse a plasmarlo en la ficha (para que no lo olviden, para demostrar que lo saben, para...)" y su infancia se para; y se convierten en esxs mini adultxs que nos empeñamos en construir, en esxs mini adultxs que ya Rousseau, en el Siglo XVIII, denunció, en esos mini adultxs obligadxs a crecer porqué sí, porqué así es la vida y hay que prepararlos para lo que les vendrá. Que empiecen a sufrir ya, que tengan obligaciones pronto no sea cosa que en los 70 u 80 años que les quedan por vivir (como mínimo) no sufran o no adquieran las suficientes responsabilidades que les quiten el sueño, no vaya a ser que vivan su infancia.
Lo siento, pero yo no puedo seguir con esto. NO PUEDO. Me niego a seguir "perdiendo" niñxs por el camino.
Lo sé; lo sé. Sé que no puedo cambiar el mundo yo sola ni en 2 días. Sé que necesito paciencia y muchísimo más bagaje. Que la experiencia curtirá mi personalidad y reforzará mi criterio profesional, lo moldeará. Y que lo mejor que haré hoy por ellxs y por mí, es centrarme en mis 3 pequeñxs tesoros e intentar que sus días en el cole sean lo más enriquecedores y bellos posible, que cuando pasen los años y echen la vista atrás, no se lamenten por no haber podido ser niñxs.
Después de esto, solo me queda reforzar la idea que los tiempos de los peques son demasiado importantes como para querer adelantarse a ellxs; que tienen sus ritmos, sus momentos y en estos, encuentran, ellxs solxs, la oportunidad de leer, escribir, contar y crear. Solo hay que dejarles hacer, y ellxs hacen, nos enseñan, nos asombran, nos dan lecciones. Y entonces yo... me derrito, me siento, reflexiono, sonrío, espero, disfruto, aprendo.
A veces, convierten la clase en una oficina o una farmacia on-line. Se ponen un ratito en los ordenadores y en una hoja en blanco, van anotando "los pedidos".
Evidentemente, es una escritura totalmente espontánea y, quizás para lxs adultxs, carente de sentido. Pero no es así para ellxs, pues estan utilizando el lenguaje como un medio de comunicación.
Por las mañanas cuando llegamos, siempre ponemos música chill out bajita para tener un hilo musical tranquilo y agradable que invite a estar, sentirse y relajarse.
En algunos momentos, prefieren poner canciones que conocen, que les gustan, etc. Por supuesto, pueden hacerlo.
Con mi ayuda (aunque dentro de poco ya no la necesitarán), llegan hasta youtube y, allí, escriben el nombre de la canción o el/la artista que quieren escuchar.
Primero eligen, debaten, se ponen de acuerdo (o no) y, juntxs, se lanzan a escribir... Sí; sin un lápiz, sin una ficha, sin un contenido marcado; escriben, ESCRIBEN y lo hacen ¡¡SOLXS!! Sin ayuda, sin "machaque" y, lo más importante, ¡PORQUÉ QUIEREN!
Esta semana, han cerrado la oficina y han decidido abrir un restaurante. Transforman el aula a su antojo, según sus necesidades, sus antojos.
En la imagen de la derecha, S. escribe el menú en la pizarra porqué quiere que "lxs clientes lo vean antes de entrar y puedan elegir con tiempo."
Aquí, G. hace inventario de la comida que tienen para hoy y lo comparte con sus compañeras. Es importante que lxs camarerxs sepan que "hay cosas que no les quedan y no pueden estar en el menú". Luego, lo reparte por las mesas y asigna a cada silla una comida. Es decir, cuentan, leen, asocian.
El restaurante está a punto de abrir. I. será la encargada de recibir a lxs clientes. Ha cogido la carpeta en la que tengo archivados los papeles importantes del cole 😶😶😶😶😶 para revisar los menús y ofrecerlos a quienes entran por la puerta (no me importa lo de la carpeta. Le he explicado que tiene documentos importantes y que no pueden perderse. Al final de la jornada, la carpeta vuelve a mí impoluta. Confío en ellxs y ellxs lo notan, lo sienten, lo SABEN y no quieren defraudar a quién les tiende la mano).
S. revisará las reservaras a través del "ordenador" y les asignará la mesa correspondiente. Y G. se convertirá en camarero, tomando nota (TOMANDO NOTA) de las preferencias de lxs clientes y cobrando el importe marcado.
No sé en que se tornará el aula mañana. De momento me han pedido libretas de camarerxs, bolsos y monederxs para lxs clientes y teléfonos móviles para atender las "inmensas llamadas" que reciben al día para hacer reservas... ¿Y qué haré? Pues ofrecerles lo que me han pedido para que en su vida en el restaurante no les falte lo que necesiten para desarrollarla. ¿Y cuando se cansen? Pues cambiaré con ellxs, escucharé sus necesidades y ahí estaré, de nuevo, para darles (en la medida de las posibilidades) todo lo que requieran.
Al final, entiendo que ese es mi papel: escuchar, observar, atender, jugar (esta semana he sido una clienta muy fiel) y acompañar desde la distancia, desde el silencio, desde el asombro, desde el amor por ellxs y por la infancia.









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