En Primaria también recorren su camino.
Esta mañana de lunes, y mientras mis peques disfrutan con su teacher Manuel, tenía intención de seguir preparando materiales, recursos, etc. Pero hay algo en el aula de primaria que me detiene; me impide aprovechar al 100% estos minutos. Es algo que me enamora, me ilusiona, me apasiona.
Esta semana hemos decidido dedicarla a conmemorar el 9 d'octubre y gran parte de las actividades que realizamos giran entorno a Jaume I, su historia y las leyendas que se le atribuyen y han llegado hasta hoy (pero eso os lo enseñaré otro día).
Sabía que mi compañera Vanesa, había optado por introducir los proyectos de trabajo en su aula como alternativa metodológica al libro de texto y a la escucha y memorización pasiva, antipedagógica y nada significativa. Y confiaba, además, en que sería una muy buena estrategía. Aún así, la verdad verdadera es que nunca había estado en un cole donde optaran por este tipo de estrategias en Educación primaria.
Claro, correr de aquí para allá un lunes, con las legañas en los ojos y escuchar como debaten, deciden qué, cómo y dónde buscar, con qué finalidad, etc. hace que una se detenga, observe, despierte.
Por inquietudes personales y profesionales, he leído (de buen gusto) muchísimo sobre la importancia de dar al alumnx el lugar que merece en su proceso de enseñanza-aprendizaje, y como el papel de la maestra queda relegado a un segundo plano, no sin menos importancia pero sí, con menos presencia. Se convierte en algo así como una guía, una acompañante.
Quizás mis elecciones, mi mirada pedagógica o las casualidades, me han llevado a conocer y coincidir con maestras de infantil que habían "desmontado" la tarima y se lanzaban al barro sin miedo a mancharse o nadar contracorriente.
Sin embargo, en la etapa de primaria eran más pocas estas coincidencias. Alguna hay, y bién importantes que han sido para mí, pero no había tenido la oportunidad de vivirlo de cerca. Hasta que llegó Vanesa y su valentía.
Este post lo escribo 1º, como reconocimiento a estxs pequeñxs-grandes investigadorxs que estan haciendo un "trabajo" precioso, que debaten, se escuchan, discuten, deciden, aprenden, enseñan.
Pero también por aquellas maestras que, como Vanesa, deciden dar un paso atrás para que lxs alumnxs lo den hacia delante.
Yo, como observadora, he disfrutado mucho de estos momentos (cortos, porqué una también tiene cosas que hacer y luego pasa lo que pasa: que no llego a todo o se me olvidan las cosas :)).
El lunes próximo, veremos (y os mostraré) el resultado de este mini proyecto. Mientras tanto, seguiré esbozando sonrisas contenidas de emoción, alegría y orgullo de "adulta en obras", cuando lxs vea "construir" su propio camino.
Esta semana hemos decidido dedicarla a conmemorar el 9 d'octubre y gran parte de las actividades que realizamos giran entorno a Jaume I, su historia y las leyendas que se le atribuyen y han llegado hasta hoy (pero eso os lo enseñaré otro día).
Sabía que mi compañera Vanesa, había optado por introducir los proyectos de trabajo en su aula como alternativa metodológica al libro de texto y a la escucha y memorización pasiva, antipedagógica y nada significativa. Y confiaba, además, en que sería una muy buena estrategía. Aún así, la verdad verdadera es que nunca había estado en un cole donde optaran por este tipo de estrategias en Educación primaria.
Claro, correr de aquí para allá un lunes, con las legañas en los ojos y escuchar como debaten, deciden qué, cómo y dónde buscar, con qué finalidad, etc. hace que una se detenga, observe, despierte.
Por inquietudes personales y profesionales, he leído (de buen gusto) muchísimo sobre la importancia de dar al alumnx el lugar que merece en su proceso de enseñanza-aprendizaje, y como el papel de la maestra queda relegado a un segundo plano, no sin menos importancia pero sí, con menos presencia. Se convierte en algo así como una guía, una acompañante.
Quizás mis elecciones, mi mirada pedagógica o las casualidades, me han llevado a conocer y coincidir con maestras de infantil que habían "desmontado" la tarima y se lanzaban al barro sin miedo a mancharse o nadar contracorriente.
Sin embargo, en la etapa de primaria eran más pocas estas coincidencias. Alguna hay, y bién importantes que han sido para mí, pero no había tenido la oportunidad de vivirlo de cerca. Hasta que llegó Vanesa y su valentía.
Este post lo escribo 1º, como reconocimiento a estxs pequeñxs-grandes investigadorxs que estan haciendo un "trabajo" precioso, que debaten, se escuchan, discuten, deciden, aprenden, enseñan.Pero también por aquellas maestras que, como Vanesa, deciden dar un paso atrás para que lxs alumnxs lo den hacia delante.
Yo, como observadora, he disfrutado mucho de estos momentos (cortos, porqué una también tiene cosas que hacer y luego pasa lo que pasa: que no llego a todo o se me olvidan las cosas :)).
El lunes próximo, veremos (y os mostraré) el resultado de este mini proyecto. Mientras tanto, seguiré esbozando sonrisas contenidas de emoción, alegría y orgullo de "adulta en obras", cuando lxs vea "construir" su propio camino.





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