Respetar sus tiempos no supone perder el tiempo.

Tanto el currículo como la gran mayoría de maestrxs defendemos que los tiempos en Educación Infantil han de ser flexibles y deben adaptarse a las necesidades y ritmos de lxs peques. Escrito y reflejado en una programación, un artículo de ley o en un libro queda estupendo. Pero la realidad de la escuela es totalmente distinta.
En un aula con 25 niñxs, ¿quién puede respetar los ritmos de sueño o alimentació de cada unx de ellxs? Si hoy Marta (nombre ficticio) ha pasado una mala noche y no puede seguir el compás habitual de la clase, ¿qué maestrx le ofrece recostarse en la alfombra y descansar? O si Dani tiene hambre a las 10 y no a las 10.30 como marca el horario, ¿se le deja almorzar antes y dejar lo que esté haciendo (seguramente una "fichita")?
Para ambas cuestiones la respuesta es negativa. Es cierto que ofrecerles una serie de rutinas les  puede otorgar cierta seguridad y les ayuda a situarse en el tiempo, pero cuando establecemos un horario general, nos estamos olvidando por completo de la atención que requieren cada unx de ellxs. 
     Este año, por ejemplo, he optado por eliminar la asamblea (entendida a la vieja usanza: pasar lista, cantar canciones de buenos días, del tiempo, contar cuantos niñxs han venido, etc.). He escuchado sus gestos y acciones y he comprendido que, cuando llegan por la mañana y se reencuentran, lo que les apetece es contarse las últimas "batallitas" e iniciar uno o mil juegos que les lleven a vivir cientos de aventuras. Atrás quedan esas teorías escritas des de "el Olimpo". como diría Anton Makarenko, totalmente alejadas de la realidad de las aulas y que se oponen al movimiento infantil y a los nuevos idearios de una escuela renovadora y centrada en el niñx y sus intereses.
De hecho, hay estudios de neuromotricidad  que afirman que el ejercicio físico a primera hora de la mañana "crea la actividad cerebral necesaria para que el alumno esté listo para adquirir nuevos conocimientos" (Moreno, S.F). Por tanto, el juego podría ser una herramienta idonea para despertar en ellxs el interés (siempre que este no pueda ser la única manera de adquirir aprendizajes y experiencias por optar por otras metodologías). Lo malo, es que muchxs todavía piensan que esto supone perder una "gran oportunidad" para que esten bien"concentrados".
       
       "Otro caso de inversión del tiempo que se confunde con malgastarlo es el juego. Muchos padres, cuando se les explica que en clase sus hijos pequeños juegan, se creen que pierden el tiempo y que podrían invertirlo en aprender a leer a los 2 años o a escribir a los 3" (Jové, S.F). El juego es un derecho de los niños y, por tanto, debe ser respetado.
 Estos dos preceptos son dos de los grandes principios que mueven mi actividad pedagógica: respetar sus tiempos, sus ritmos, sus decisiones, sus juegos, etc. respetarles a ellxs y a su infancia, en defenitiva.
A veces, es divertido cambiar de sitio para almorzar. Hacerlo antes de lo previsto y compartiendo risas y juegos con lxs amigxs puede hacer, de este momento, algo precioso.






 LLevamos jugando un rato y la profe nos reclama para contarnos la historia de un rey que llegó a Vall y quiso vivir en su castillo para siempre.
- Profe, ¿Podemos jugar primero con las marionetas y ya luego terminamos de pintar?
- ...














 Me gusta después del patio, realizar ejercicios sencillos de yoga y relajación para que vuelvan a la calma, escuchen su cuerpo, aprendan herramientas para relajarse y destensarse.
Creo que ese es un buen momento para hacerlo.
Pero les ha gustado mucho la relajación y ahora la piden a cualquier hora del día...
- ¿Podemos descansar antes de almorzar?

....
Jugar cansa mucho así que... ¡oído cocina!


Otro día os hablaré de dos palabras que repetimos mucho en clase:
Democracia y Libertad; pero ahora, a jugaaaaar!











Moreno, Pablo Del Pozo . GENIUS: Neuromotricidad y aprendizaje en el ámbito educativo (Spanish Edition) (Posición en Kindle824-825). Edición de Kindle.




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